Uso correcto de las medidas de Sanidad en los Negocios

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Llegó la pandemia del Covid19 y se pasmó la economía por el #QuédateEnCasa y todo el mundo pensó que sería por 30 días o 40 máximo para cumplir justamente lo que es una cuarentena.

Los negocios no tenían venta y cerraron. Los que no cerraron definitivamente, estuvieron aguantando el golpe, innovando sus servicios, productos y sus entregas.

Hubo pérdidas económicas significativas, mucha preocupación ante la incertidumbre de las cifras que día con día aumentaban aun en medio de un conteo de contagios contradictorio. Pero todo pintaba a que esto iba para largo.

Mientras tanto las autoridades en coordinación con entidades internacionales, elaboraban los planes de contingencia, los protocolos de sanidad para la convivencia y para el retorno. Todos aprendiendo a implementar las nuevas reglas sanitarias hasta para convivir con la familia en casa, con los vecinos, para hacer compras. Para absolutamente todo y con un gran esfuerzo para lograr evitar la propagación del virus.

La cuarentena se extendió más allá de lo previsto y al parecer la psique colectiva reaccionó saliendo enloquecida como respuesta al hartazgo del confinamiento cuando las autoridades anunciaron el semáforo naranja y la reapertura de los negocios.

Entonces la pregunta pertinente es: ¿De qué valió el confinamiento, de qué valieron las pérdidas de vidas y las pérdidas económicas que tuvieron los negocios? si en la reapertura apenas gradual, ni los dueños de negocios ni la población siguieron los protocolos de sanidad para evitar la propagación del contagio.

¿Cómo es que los negocios no implementaron al 100% las medidas sanitarias? ¿No tuvieron suficiente con las pérdidas económicas de los meses que no tuvieron ventas? ¿Por qué se arriesgaron a no seguir los protocolos que la autoridad elaboró? ¿Es una rebelión? ¿Es ceguera? ¿Es desobediencia? Los negocios sabían perfectamente de las consecuencias de no seguir dichos protocolos, ¿entonces por qué arriesgar su negocio?
Son preguntas serias. No podemos explicarnos cómo es que no puedan colaborar con la población ni con ellos mismos.

No es un tema privativo de México. Esta conducta incoherente se ha podido apreciar en otras partes del mundo, lo que ha ocasionado que los contagios aumenten y en consecuencia se regrese a un confinamiento más severo provocando mayores pérdidas no solamente de vidas, sino pérdidas en la economía.

Hay tanta información oficial y no oficial, contradictoria y de todo tipo que posiblemente sea la causa de que la gente no reaccione correctamente. Pero también existe el sentido común que como lo sabemos, es el menos común de los sentidos.

Si este criterio se aplicara más frecuentemente, con toda seguridad, la prudencia tendría cabida y los procesos serían más precisos y eficientes, tomados con seriedad y hay que decirlo también, tomados con honradez. Y con honradez me refiero a hacer lo que se debe hacer, lo que es correcto, aunque nadie lo pida, aunque nadie nos esté supervisando.

Si en medio de una pandemia algunos negocios no han seguido los lineamientos mínimos para abrir y recibir a sus clientes, no quiero ni imaginar qué sucede con el tema de sanidad, cuando no hay pandemia. Sobre todo, en aquellos negocios como restaurantes a donde la higiene debe ser una prioridad por el manejo de los alimentos altamente sensibles a los virus y bacterias.

¿De verdad tenemos que esperar a que una autoridad indique qué medidas de higiene debo llevar? ¿En serio necesitamos letreritos para todo, que nos indiquen lo que es nuestra responsabilidad hacia la comunidad?

Siempre me han parecido tan absurdos los letreros que indican “lávese las manos después de ir al baño”, cuando deberíamos hacerlo sin necesidad de letreros que lo demanden, por ser la mínima educación, mínimo sentido común, por higiene, por salud, por responsabilidad. Y así como ese letrero, muchos otros.

Pero como en la realidad la gente de pronto no reacciona como debería hacerlo, las autoridades se dan a la tarea de inspeccionar los negocios en su reapertura y lo hacen bajo ciertos criterios, en el entendido que, de no apegarse a los lineamientos oficiales y a no hacer un uso correcto de las medidas de sanidad, los negocios pueden ser apercibidos, multados o cerrados definitivamente.

Criterios para supervisar el cumplimiento adecuado de las medidas sanitarias:

  1. Si cumple con las medidas sanitarias básicas que son el uso de cubrebocas, caretas, gel antibacterial, guardar la distancia reglamentaria de 1.5mts.
  2. Tener tapetes sanitizantes a la entrada.
  3. Tener señalética al interior del negocio
  4. Sanitizar todo el mobiliario
  5. Si son negocios que realicen actividades esenciales o no de acuerdo al semáforo y lineamientos locales
  6. Si tiene el giro autorizado para operar.
  7. Dependiendo del tipo de negocio, diseñar el montaje y espacio para la entrada, estancia y salida de clientes.
  8. El trato diferenciado que debe ofrecer a los distintos segmentos de población, como a los niños o adultos mayores.
  9. Respetar los horarios establecidos por la autoridad.
  10. Hacer cumplir el tiempo que debe permanecer el cliente al interior de un negocio.
  11. Prohibición de pruebas de maquillaje, cosméticos o similares ni probadores de ropa.
  12. Entre otros.
    Concluyo pensando que a pesar de tanto revés, esfuerzo, tiempo, vidas y dinero perdido ¿Cuándo aprenderemos?
Más información manda un WhatsApp: 55-8154-7437


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