Las Pymes en la Economía Digital

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Se le llama Economía Digital a la utilización e impacto de la tecnología en los modelos de producción industriales y de negocios, del consumo, mercado, operaciones cotidianas, canales de distribución, forma de comercialización y de la forma como se lleva a cabo el intercambio de bienes y servicios.

Este término también se conoce como Economía 4.0 y ha venido evolucionando a raíz del impacto que el internet ocasionó en la sociedad y la economía.

Se habla mucho del desplazamiento de empleos con la llegada de la automatización, aunado a lo que se calcula que la pandemia destruirá aproximadamente 85 millones de empleos en más de 20 países.

Pero los empleos “no se destruyen, sino que se transforman” en la Economía Digial. Al mismo tiempo que algunos empleos caen, otros se crean y ya se calcula que serán alrededor de 97 millones de nuevos empleos.

La digitalización convive desde hace mucho tiempo en una gran cantidad de ámbitos, como en nuestras propias casas a donde, casi sin darnos cuenta, hacemos uso del internet de las cosas, de la inteligencia artificial, computación en la nube como trabajo remoto, compras, pagos, mensajerías, capacitación online y otras.

Una amiga me comentaba que su bebé de 2 años todo el día habla con Alexa, le pide cosas, conversa y hasta le dice mamá con todo y que su mamá humana lo esté cargando. Así, sin resistencia adoptamos la tecnología y se vuelve parte de nuestras vidas.

La economía digital por ahora convive todavía con la economía tradicional, pero llegará el momento en que sea la manera común.

Las empresas que desde hace años han venido adoptando prácticas tecnológicas, les ha permitido hacer sus negocios de una manera diferente, optimizando recursos, tiempo y por lo tanto siendo más eficientes.

Las ventajas son muchas. La información fluye mucho más rápido, se obtienen respuestas inmediatas, se establece una vinculación entre todas las partes interesadas en un proyecto, se reducen costos de producción, el alcance de los productos o servicios es mayor, impulsa el acceso a mercados extranjeros y todo lo tenemos en la palma de la mano.

Y lo mejor es que se generan una gran cantidad de datos que bien analizados permite observar el comportamiento de los consumidores y de esa manera se puede diseñar con certeza y confiabilidad las estrategias internas de las empresas, como en el área de ventas y marketing.

Como en todo, también hay desventajas. La información puede ser hackeada, se podría estar haciendo una compra en un sitio de internet que no existe, hay lugares a donde no llega aún la tecnología como debería, hay un gran sector de población que no la sabe usar y se está abriendo una brecha digital importante que podría generar una mayor desigualdad y un desequilibrio social y económico, lo que es justamente el gran desafío de las naciones y algo que debe resolverse dentro en los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 de la Agenda Mundial de la ONU.

El Gran Cambio se está gestando y somos observadores y protagonistas del momento.

Generalmente los cambios tienen un tiempo de maduración, pero ahora la transición hacia lo digital se aceleró debido a la pandemia por covid19, y ya no hay ni cómo regresar a las viejas prácticas…ni para qué.

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