Cuando un amigo se va

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“A partir de mañana empezaré a morir la mitad de mi muerte” pensaba mientras veía en las noticias, con un café más amargo de lo habitual, que Alberto Cortez había fallecido.

Tengo varios recuerdos en mi vida de las letras y canciones de Alberto, inclusive tengo un amigo que se llama igual a él porque a sus padres les gustaba tanto, que no encontraron más remedio que nombrar así a su más linda creación.

 Alguna vez le dije a una chica linda “Te llegará una rosa cada día” mientras motivado por las letras románticas de Alberto decidía declararle mi amor. En ese entonces era muy joven y despistado, nunca pensaba mucho en el destino ni en el futuro; mucho menos en la muerte. Los jóvenes no piensan en la muerte, se ve tan lejana, como algo que le sucede solo a las personas mayores, eso los lleva a pasar el tiempo de manera inadvertida.

Después crecí, con el tiempo llegó el amor intenso y sus caminos intrincados.  Con alguna decepción amorosa a cuestas, recuerdo un día salir de casa sin ganas, sin querer saber de nadie.  Pensaba “No soy de aquí ni soy de allá”, solo quería caminar y alejarme de todo.Lástima! Ahora lo sé, eso nunca funciona bien. Confundido mal interpreté un mensaje que hablaba del buen vivir. Desde entonces “Ser feliz es mi color de identidad”.

Lo único cierto es que la vida dá muchas vueltas. Aún recuerdo la primera vez que decidí tomar mis propias decisiones, mi padre advirtió mi tristeza y me dijo: “Te dedico está canción y escúchala a menudo”. Me senté en la sala seguro de mis decisiones mientras escuchaba “Camina siempre adelante”. Nunca le dije a mi padre que tenía unas ganas inmensas de llorar, no hubo necesidad de decírselo.

Después de todo puedo decir que soy un hombre pleno y feliz, por fin entendí que no hay más que disfrutar cada día y tratar de ser lo más digno posible para merecer la compañía de los demás.

Hoy que te fuiste querido Alberto entiendo perfecto que a partir de hoy y no “A partir de mañana” son los valores fundamentales que aprendemos en casa, la mejor bandera para presentarse al mundo. Aprendí que si voy a amar, lo haré con emoción y sin límites, aprendí a  dar lo mejor de mí todos los días, de tal modo que deje un buen recuerdo en las personas con quienes comparto uno o muchos momentos, y que ése recuerdo se vuelva nostalgia cuando llegue el momento de la partida.  Así es el vacío que nos dejas, mi querido Alberto, doloroso es el adiós porque alegre siempre fue tu compañía.

Descansa en paz  José Alberto García Gallo “Alberto Cortez”

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