Delegar eficientemente

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Por: Lorena Azúa

A veces nos damos cuenta que nos la pasamos asumiendo tareas de todos los puestos que nos reportan, en vez de provocar que cada quien asuma sus responsabilidades, esto sucede cuando no delegamos.

Delegar no es repartir el trabajo que no quiero hacer, o que creo que no es importante. Delegar es otorgar la responsabilidad a una persona para ejecutar una tarea que le fue previamente explicada en cuanto a su ejecución y el resultado esperado.

Y esto conlleva dos acciones sumamente importantes: Facilitar y supervisar.

  1. Facilitar. Esto es brindar los recursos necesarios para que la persona pueda llevar a cabo la tarea delegada.

Cómo lo voy a hacer, primero asignando los recursos adecuados o indicando con qué recursos se debe efectuar y dónde se localizan

Después, brindando los criterios para la toma de decisiones, es decir, hasta qué punto puedo decidir y a partir de dónde debo pedir autorización.

Y finalmente, clarificando los criterios de calidad de la tarea; es decir, lo que espero como resultado

  • Supervisar. Es decir, validar que la acción delegada se esté llevando a cabo en forma correcta.

Es recomendable el supervisar la tarea antes del término del tiempo asignado, para poder apoyar a nuestro colaborador y lograr obtener los resultados deseados.

Es muy importante al momento de delegar una tarea, asegurarte de que la otra persona tiene claro lo que le estás pidiendo.

¿Cómo lo puedes hacer?

Pídele que te explique lo que le pediste.

Y muy importante, para poder delegar tareas, hay que soltar y confiar en que hemos empoderado a nuestros colaboradores; porque

“Empleado feliz, empresa feliz”

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