¡ADIÓS SEÑOR 2020! Cerrando ciclos

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No hay mucho qué decir del 2020, que no sepamos ya.

Seguramente se publicarán cientos de análisis muy interesantes realizados por organismos serios sobre el impacto del coronavirus en todos los ámbitos de la vida que ayudarán a entender lo que nos depara más allá del 2021.

Con esta información podremos diseñar diversas estrategias para cada situación que permita enfrentar de mejor manera las nuevas formas de relacionarnos con la economía, la sociedad, lo familiar.

Tenemos grandes retos que cada quien desde su experiencia la abordará. Por supuesto quien tenga mayores dotes y capacidades logrará cambios más trascendentes.

Tendremos que decidir si vacunarnos o no, o cuál vacuna contra el covid19 es mejor, si tenemos opciones. Tendremos qué entender los nuevos signos de la historia.

Debería ser nuestra obligación ser mejores personas en todos los sentidos después de esta dura experiencia, muchos lo serán, otros desafortunadamente no. La condición humana es extraña, así como es grandiosa también es miserable.

Nos enfrentaremos a oportunistas, chantajistas, extorsionadores. Estaremos como ciudadanos en medio de las batallas de luchas de poder y al mismo tiempo de gobiernos digitales globales.

Habrá tantas innovaciones tecnológicas que regirán nuestras vidas en lo cotidiano: los robots, la tecnología 5G que permitirá la conectividad masiva y mundial, la digitalización de la economía.

Por ahora estamos en el ensayo del gran vals que bailaremos fluidamente en los próximos 5 y 10 años que serán los cimientos que terminarán por apuntalar el futuro.

Acostumbramos a celebrar el cierre de año como un cierre de ciclo. Nos deseamos lo mejor para el año venidero. Hay música, abrazos, llantos, borracheras de gozo, pirotecnia en el cielo y en los corazones. Levantamos nuestras copas y apresuramos 12 uvas por cada campanada que marca la entrada del año nuevo.

Estamos justamente en ese momento. Terminamos el 2020 y sí celebraremos, con mesura, en petit comite, sin abrazos tal vez, sin grandes festejos y en casa. Pero con el mejor de los deseos para cada miembro de la familia, de los amigos.

Este año no sólo es una despedida de ciclo. Este año nos tocó despedir a muchas personas queridas aún sin un funeral. Hubo despidos masivos de empresas, quiebras, suicidios, depresiones. Muchas pérdidas humanas, económicas.

Hubo eclipses, conjunciones siderales, huracanes. Por supuesto el virus siempre fue el tema principal.

Un virus del que muchos aún no creen que existe y que, “E pur si muove” o “Sin embargo Se Mueve” como diría Galileo Galilei ante el tribunal de la Santa Inquisición.

Acabamos de despedir al Maestro Armando Manzanero, un grande de la música del Mundo y ahora tendremos que ver las tardes llover sin su presencia.

Los seres amados que se nos fueron hace años, no tuvieron que vivir este 2020, pero cómo me hubiera gustado sentir su abrazo y sus palabras de consuelo cuando vivimos lo más difícil de la incertidumbre

En la Ciudad de México, hoy hay un cielo azul hermoso. Estamos cerrando ciclo con luna llena. Y quiero verlo como un buen augurio.

Cerramos ciclos para abrir nuevos. Renovación, trascendencia. Nos despedimos de personas, de lugares. Pero no nos despedimos de los lazos que se tejen con amores, anécdotas, risas, trabajo, sudor, logros.

Los años pasan, pero las personas permanecen. Que venga el 2021 como un lienzo en blanco a donde pintemos el mejor rumbo.

¡En IMEFI les deseamos que el futuro brille para todos!

Gracias por todo, bienvenido lo nuevo y ¡ADIÓS 2020!

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