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[Acceso Libre] Conferencia Online de Planeación Estrátegica para creación de empresas exitosas

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No se pierdan la conferencia en línea el próximo 21 de Julio a las 9:00 AM. Aprenderás sobre Planeación Estratégica para la creación de empresas exitosas en menos tiempo. EL ACCESO ES LIBRE, solo tienen que apartar su lugar registrándose.

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Tema: Planeación Estratégica para la creación de empresas exitosas.

Ponente: MBA Salavador Peña Ugalde

Objetivos: El participante aprenderá los elementos claves para desarrollar un plan estratégico con el detalle de la creación de un modelo de negocio y cada uno de sus elementos.

Se dará un esquema práctico para la identificación de áreas de fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas; Así como los elementos clave para desarrollar un tablero de Indicadores (Balanced Scorecard)

Esta conferencia online brindará al participante una herramienta genérica para la creación y diseño de su planeación estratégica.

Aparta tu asiento a la conferencia, ES ACCESO LIBRE y sólo tienes que registrarte en el siguiente enlace: http://www.redempresarialplatino.com/event/conferencia-online-planeacion-estrategica/

 

La estrategia de la estrategia

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Mencioné en la clase1 que, además de las “Estrategias” (con mayúscula) necesitábamos “estrategias” (con minúscula) para implantar e implementar las Estrategias.

Un alumno dijo: “me extraña, Profe. Todo el curso – y todo el libro2 – distinguiendo claramente entre lo estratégico y lo operativo, y ahora resulta que está todo entreverado.”

Me encantó la crítica, como siempre que un alumno pone en duda lo que escucha o lo que lee. El “poner en duda”  es la base de la ciencia y el comienzo del verdadero aprendizaje.

Lo que pasa es que E(e)strategia tiene (al menos) dos connotaciones. Por un lado, stricto sensu, es la respuesta al “qué” queremos hacer, a diferencia del “como”. Por otro lado, lato sensu, denota “lo importante”, como diferente de lo accesorio.

Es así como podemos hablar de “la estrategia de la Estrategia” o, con mayor precisión, “la estrategia para aplicar la Estrategia”, significando la importancia de cómo se formula, se implanta y se implementa la Estrategia elegida. ¡Cuantas Estrategias inteligentes fracasaron por querer aplicarlas de modo equivocado, en el momento equivocado o con las personas equivocadas!

Otro alumno preguntó: ¿Cuál es la diferencia entre implantar e implementar una Estrategia? También excelente pregunta. Implantar significa que quien o quienes tienen autoridad para ello deciden que algo se haga. Implementar es hacerlo. Una es una decisión, la otra una acción. ¡Cuantas mejoras quedaron a mitad de camino por creer que con la decisión ya estaba hecho!

Un tercer alumno dijo: todos los libros que leí hablan de “Estrategias” (en plural) pero usted casi siempre habla de “Estrategia” (en singular), como si fuera una sola. Muy cierto. La literatura de “management”, mayormente escrita en los Estados Unidos y orientada a la gran empresa, supone múltiples Estrategias al mismo tiempo. Nuestros estudios, mayormente orientados a la mediana y pequeña empresa (como corresponde a nuestra realidad socio-económica), reconocen que éstas difícilmente puedan implementar más de una Estrategia por vez. Pero aún para empresas grandes se suele confundir el concepto. Cuando se presentan 10 o 20 ítems, suelen no ser Estrategias: sino a lo sumo metas, planes o proyectos, no “cambios profundos”, la verdadera esencia de una Estrategia. ¿Cuántos de estos cambios puede encarar a la vez una organización?

Pueden ser movidas estas clases. ¡Y aprendemos todos!

1 Diálogo imaginario en el módulo Planificación Estratégica que dicto en la carrera de Maestría en Gestión Empresaria en diversas Universidades nacionales.

2 El texto básico de la materia es: Enrique G. Herrscher: Planeamiento Sistémico – un enfoque estratégico en la turbulencia, Buenos Aires, Granica, 2008.

 Por: Dr. Enrique G. Herrscher

El Ritmo y la Innovación

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Durante las primeras etapas del proceso de innovación, es normal que un equipo no cuente aún con herramientas tales como una visión compartida, metas, objetivos, calendarios y una clara división de tareas. Muchas veces, cuando encaramos el mundo de lo desconocido desprovistos de estas herramientas habituales, nuestro estado de ánimo (las emociones) fácilmente puede distraer nuestra atención y desviárnos de la meta. En este artículo queremos introducir un concepto fundamental para encarar la ineludible incertidumbre del proceso de innovación: el ritmo.

Por Matías Mackinlay y Aaron Sabbagh

Pocos recursos son tan útiles para introducir un nuevo concepto como una buena anécdota. Por lo tanto, iniciaremos con una. Años atrás, Matías fue con su familia a veranear a Miramar, llevando un gomón para salir de pesca todos juntos, y fue durante ese viaje que se dio cuenta de la importancia del ritmo. A continuación se presenta el relato de Matías:

Durante aquel viaje familiar se acercaron dos personas muy alteradas, solicitándonos ayuda para rescatar a dos surfistas que no podían volver a la costa a causa del intenso viento de tierra. La marea los estaba llevando contra las rocas y éramos los únicos que teníamos, a esa hora de la tarde, un gomón disponible para intentar rescatarlos.

Si bien teníamos toda la intención de ayudarlos, las dudas de poder sortear las altas olas que rompían delante de nosotros no me permitían responder en forma afirmativa.

Luego de unos minutos, se acercó un hombre mayor, muy conocedor de la zona y me dijo “¿puedo hablar un minuto con usted?”. Extrañado del suceso, pero ávido por saber lo me quería decir, acepté en forma espontánea, “joven no se fije en las olas, sino en el ritmo del mar”, me dijo.  Y efectivamente, entre las dos olas grandes siempre había dos chiquitas que, si nos preparábamos correctamente, nos iban a permitir entrar mar adentro a rescatar los surfistas. Y así lo hicimos.

En el manejo de proyectos innovadores, también hay un ritmo que se logra mediante la repetición continua de acciones y prácticas que –a diferencia de las tareas en un calendario- no tienen fecha de caducidad. Como las olas del mar, estas acciones vitales son permanentes y el innovador las debe repetir una y otra vez, siguiendo una frecuencia determinada y con disciplina para mantener vivo su proyecto. Seguidamente se presentan los tres elementos del ritmo: acciones vitales, frecuencia y disciplina.

Acciones vitales

Un innovador puede haber concertado una reunión para la venta de su nuevo producto para el día martes y puede haber detallado la elaboración de una propuesta como tarea pendiente necesaria para la reunión. En ambos casos, la fecha y la elaboración de la propuesta se convierten irrelevantes luego de haber sucedido la reunión y de haberse elaborado la propuesta. En cambio, el innovador sabe que para poder calendarizar reuniones y generar propuestas, debe efectuar llamados constantemente. Estos llamados constituyen una acción vital. Es decir, una acción que no tiene fecha de caducidad y que el innovador debe repetir en forma sistemática para que su proyecto se mantenga vivo.

Frecuencia

El segundo elemento del ritmo es la frecuencia con la cuál deben ser repetidas las acciones o prácticas vitales. La persona debe identificar cuál es la frecuencia que le permite hacer uso óptimo de sus recursos. Cuando respiramos, inhalamos y exhalamos con una frecuencia que nos permite obtener suficiente oxigeno y deshacernos de los excesos de dióxido de carbono en forma óptima. Si ponemos atención a la respiración, notaremos que esta tiene una frecuencia que puede ser medida y que tiene un ritmo particular.

De manera similar a la respiración, y a la intensidad de las olas del mar, es importante definir cuál es la frecuencia óptima con la cual debe ser realizada la acción o práctica vital para el proyecto. El innovador podría preguntarse ¿cuál es el número de llamados que necesito realizar por día para comercializar con éxito mi innovación?

Disciplina

El tercer elemento del ritmo es la disciplina. Cuando hemos logrado identificar las prácticas vitales y la frecuencia óptima, lo importante es aplicarlas rigurosamente, o sea con disciplina, independientemente de nuestro estado de ánimo. Las emociones son información y motor para la acción, quiere decir que muchas tareas dependerán de nuestro estado de ánimo, sin embargo, por otro lado, hay un mínimo de acciones que tendremos que ejecutar en forma constante para no poner en riesgo los objetivos acordados del proyecto innovador.

En resumen, ante la incertidumbre, el ritmo es una herramienta potente para no caer víctimas de los altibajos de nuestros estados de ánimo. Identificar el ritmo implica detectar aquellas acciones vitales que deben ser repetidas de forma continua; definir la frecuencia con la cual se deben llevar a cabo estas acciones; y ejecutarlas con la frecuencia adecuada de forma disciplinada.

* Matías Mackinlay es Consultor Senior de la Consultora Ingouville, Nelson & Asociados. Licenciado en Administración de Empresas (Universidad Católica Argentina), Bancos y Finanzas (Univ. de la Sorbonne), Counselor en psicología (Holos) y Neuropsicoeducador( Fundación Educar). Es Co-autor del libro “El Método de Innovación Creativa” (Editorial Granica, en prensa).

* Aaron Sabbagh es Socio y Gerente General de la Consultora Ingouville, Nelson & Asociados en Perú. Sociólogo y Antropólogo por la Universidad Hebrea de Jerusalem (Israel) y M.A. por la Universidad de San Andrés (Argentina). Es Co-autor del libro “El Método de Innovación Creativa” (Editorial Granica, en prensa).