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EL SÍNTOMA POST-VACACIONAL en la OFICINA

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By: Norma Morel

Cuando terminan las vacaciones nuestro estado de ánimo puede sentirse un poco a la baja y seguramente será difícil adaptarse de nuevo a la rutina.  Hay una sensación de vacío y de culpa por lo que no se hizo en nuestra ausencia de la oficina.

Por un lado, las vacaciones de verano son el momento a donde toda la familia disfruta sus mejores momentos.  De ahí salen las mejores fotos que con los años se vuelven entrañables recuerdos. Pero es horrible saber que cada vez se acerca más el fin de ése periodo e irremediablemente tendremos que volver a lo de siempre.

Las vacaciones son momentos de grandes acontecimientos.  Las Vacaciones de Verano generalmente son sinónimo de sol, arena, palmeras, albercas, bebidas frías, pescaditos fritos, helados, bicicletas, surfing y aventuras sin fin.

Pero después de tanto paraíso y novedades, regresar a lo laboral podría ser difícil.  Existe todo un reto en el regreso a la escuela de los hijos. Dependiendo de su edad el tamaño del “desenganche” familiar podría ser ya una dificultad.  Si son muy pequeños, podría ser todo un drama dejarlos en la escuela el primer día y hasta la primera semana, lo que complica para los padres el llegar a tiempo a la oficina y atender los asuntos de trabajo.

Si ése no es el caso,  de igual manera el síntoma post-vacacional eventualmente llegará a afectarnos, a pesar del mejor de los ánimos.

Arrancar de cero a 100 requiere un entrenamiento mental y emocional previo,  a fin de que  al regreso, estemos mejor preparados para iniciar las labores en la oficina.

Lo ideal es que antes de salir de vacaciones, se planifique la agenda en dos puntos importantes:

1) Mientras no estás en la oficina

2) La agenda del regreso

Eso permitirá ser mucho más asertivos y cumplir tareas fijas en lo que nos regresa la enjundia laboral. La organización de esa agenda es el SECRETO de la continuidad del éxito de tu empresa.

Aquí una lista de tips que te pueden ayudar:

  • La agenda debe estar planificada de acuerdo a prioridades.
  • Es importante dejar tareas asignadas.
  • Dar instrucciones precisas para fijar metas y resultados.
  • Delegar es todo un reto, pero cuando la estructura organizacional es sólida, esto se dá casi en automático.
  • Estar pegado al email o al whatsapp es como no haberse ido de vacaciones, así que en la medida de lo posible hay que evitar esto, porque las vacaciones son un período de descanso mental, físico y emocional de las actividades cotidianas….y Créeme, el mundo sigue sin ti ¡
  • La instrucción a todas las cabezas de áreas es que solamente en caso de una urgencia, se debe avisar de la misma.  Pero lo importante es agotar in situ todos los recursos para resolver lo cotidiano de la oficina.
  • Confía en tu equipo.  Después de todo son quienes estarán al frente y resolviendo mientras tú no estás.
  • De cualquier manera, la bitácora de cada área es la que dará cuenta del buen proceso seguido durante tu ausencia de la oficina.
  • Así que ya lo sabes, planificar antes de ausentarte es lo ideal para que puedas disfrutar totalmente este período, evitando la culpa y sobre todo tener la certeza de que la maquinaria seguirá su marcha exitosa aun sin ti.
  • Y lo mejor de todo es que todo tu equipo estará esperando tu regreso, acostumbrados a tu buen liderazgo.

Retroalimentación del desempeño

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Por: Lorena Azúa

Vamos a cambiar un poco los roles, e imagínate que de repente llegas con tu jefe y te despide diciéndote que no está satisfecho con tu trabajo después de 2 o 3 años en los que has colaborado en esa empresa, o que cometiste un error irreparable hace 6 meses.

La retroalimentación del desempeño debe ser una práctica constante entre los empleados y colaboradores; es más un hábito, de modo que el empleado pueda saber cuáles son sus fortalezas y cuáles son las áreas que debe mejorar. Pero, sobre todo, tomar decisiones bilaterales para mejorar el desempeño.

¿Cómo debo retroalimentar a mis empleados?

  1. Primero que nada, prepara una sesión formal con cada empleado para brindar retroalimentación. Convoca a la reunión y asiéntalo en tu agenda
  2. Reúne información, revisa los antencedentes del desempeño de la persona a la que retroalimentarás, consigue información objetiva y prepara ejemplos concretos tanto de fortalezas como de debilidades para trabajar sobre ellos.
  3. Previo a la sesión, pídele que haga una autoevaluación de su desempeño, centrada en su trabajo, es decir, no en quejas o solicitudes que quiera hacerte. Para esto, puedes diseñar un formato.
  4. Ya en la sesión comparen su autoevaluación con el análisis que tú realizaste.
  5. Inicia con las fortalezas, ya que si empiezas a hablar de cosas negativas, provocarás que se cierre la comunicación y puede generar controversias; continúa mencionando las áreas de oportunidad y tus sugerencias para mejorarlas.
  6. Elaboren juntos un plan de acción, que contenga las metas y objetivos a los que se pretende llegar, qué se requiere para lograrlo y cuándo se realizará y cómo se medirá.
  7. Finalmente, haz un cierre cálido de la reunión y agradece la apertura y voluntad de mejorar.

Algunos tips para realizar la sesión de retroalimentación:

  1. Realízalo cuando tú y tu empleado se sientan tranquilos y dispuestos para la sesión.
  2. Efectúalo con todo tu personal.
  3. Nunca lo hagas en público.
  4. Evita frases negativas.

Recuerda que “Empleado feliz, empresa feliz”.

Supervisión Inteligente

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Por: Lorena Azúa

Una de las tareas más complicadas para un líder es la supervisión, porque existe una delgada línea entre supervisar y el micromanagement (vigilancia detallada y exhaustiva de las tareas que suelen delegarse).

Supervisión Inteligente

¡Supervisar no significa vigilar o controlar!

Supervisar no significa vigilar o controlar, sino verificar que las tareas asignadas y las responsabilidades delegadas se estén cumpliendo conforme a lo solicitado y es un componente del liderazgo, es decir, no es lo mismo ser supervisor que ser líder.

¿Cómo puedo ejercer una supervisión efectiva desde mi rol de líder?

  1. Elimina cualquier creencia negativa sobre tus empleados, en vez de eso analiza si sus funciones están bien definidas y si están capacitados y habilitados para realizarlas, empodéralos para que tomen decisiones, y solamente te consulten y puedas guiarlos.
  2. Revisa tu comportamiento y tu relación con cada empleado, evita ser controlador, obsesivo y enfócate en ser analítico, un soporte para tu grupo y una guía para realizar las tareas.
  3. Da crédito a las acciones de tus empleados, sobre todo cuando tomen buenas decisiones y hagan un buen trabajo.
  4. Dales retroalimentación constante, convierte esta práctica en un hábito, señala sus fortalezas y áreas de oportunidad. Si cometen un error, en vez de llamarles la atención retroaliméntalos y analicen juntos la situación. Recuerda siempre elogia en público y reprende en privado.
  5. Demuestra seguridad ante tus empleados, esto lo conseguirás si tienes claridad de lo que hace cada uno, esto brinda confianza a tu equipo y legitima tu liderazgo.
  6. Muestra empatía con tus empleados, demuéstrales que te interesa su bienestar como personas dentro y fuera de la empresa. Claro, sin caer en abusos de confianza y sin rebasar sus límites personales.

Es muy importante establecer plazos para la supervisión y no esperar al término del periodo fijado como compromiso para hacerlo, ya que así puedes verificar que se esté realizando conforme a lo que solicitaste, evitarás sorpresas al final y, en caso necesario, tendrán tiempo para corregir desviaciones.